Politicas europeas para una economía baja en carbono: Objetivos a 2030. 4 de diciembre de 2014

Intervención inicial

Se parte de la senda anual de emisiones del IPCC que relaciona los escenarios futuros de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el horizonte 2100 y el incremento de la temperatura asociado. Hay dos grandes extremos: por un lado, un escenario continuista en el que las emisiones siguen la senda actual conduciría a un incremento de temperatura situado entre los 3,2 y los 5,4 oC y, por otro, el escenario compatible con limitar el incremento de la temperatura a un máximo de 2oC, que supondría alcanzar unas emisiones anuales nulas o incluso una reducción de éstas (con sumideros) para el año 2100. Entre estos dos extremos hay todo un abanico de escenarios intermedios con distintos aumentos de temperatura asociados.

Partiendo de este análisis, el cumplimiento del escenario de 2oC implicaría que los países desarrollados deberían reducir sus emisiones de GEI en un 80-95% a mitad de siglo para que los países en desarrollo puedan tener cierto margen para incrementar sus emisiones.

Centrándose en el contexto comunitario, Europa fijó los objetivos 20/20/20 de reducción de emisiones, energías renovables y eficiencia energética para 2020, y va camino de cumplirlos únicamente teniendo en cuenta las medidas ya puestas en marcha, con la excepción de este último (que era el único que se fijó sin carácter vinculante).

Sin embargo, los inversores, las empresas y los ciudadanos necesitan más claridad y predictibilidad con respecto al futuro de las políticas de energía y cambio climático. Y las  políticas actuales no son suficientes para alcanzar el objetivo de reducir las emisiones de GEI en un 80-95% en 2050 con respecto a 1990.

La UE debe adoptar una posición sobre su nivel de ambición de cara a la negociación del nuevo acuerdo global en la COP de París (diciembre de 2015) y es en este aspecto en el que el marco de objetivos a 2030, aprobado en noviembre de 2014, juega un papel fundamental:

  • Un 40% de reducción de emisiones respecto a 1990. Este objetivo se desglosa en dos bloques: una reducción del 43% para los sectores incluidos en el esquema europeo de comercio de derechos de emisión (EU ETS, en sus siglas en inglés) y un 30% para los sectores difusos (por ejemplo, el sector transporte o el residencial).
  • Un 27% de participación de energías renovables (como mínimo) en el consumo de energía.
  • Una mejora de la eficiencia energética del 27%.

Los dos primeros objetivos se establecieron con carácter vinculante y el tercero con carácter indicativo. Además, de cara a su implementación, que está pendiente de desarrollo, jugará un papel básico un nuevo sistema de gobernanza basado en planes nacionales, indicadores comunes, y un esquema armonizado de seguimiento.

Algunas medidas destacables en el ámbito del comercio de derechos de emisión:

  • El endurecimiento del factor anual de reducción del techo de emisiones para los sectores ETS, que pasa a ser el 2,2%;
  • La creación del mecanismo de reserva de estabilidad del precio de CO2; que plantea que en momentos de crisis económica puedan retirarse del mercado permisos de CO2 para evitar un exceso de oferta y que los precios se desplomen. A su vez, se produciría una inyección de derechos en el mercado en caso de escasez.
  • La creación de bolsas de derechos de CO2 para estados miembros con un PIB inferior a la media comunitaria.

En el ámbito de los sectores difusos, es destacable que las reducciones de los países se encontrarán dentro de un rango que va del 40% al 0%. Es decir, no se admitirán incrementos de emisiones. La asignación de objetivos a nivel nacional se asignará en función del PIB per cápita, siendo previsible que España tenga un objetivo del 28%-30% de reducción ateniéndonos a su PIB. El cumplimiento de este objetivo en sectores difusos para España supondrá un importante reto para el gobierno español, que tendrá que poner en marcha medidas adicionales muy contundentes.

La propuesta de objetivos a 2030 es el primer paso para que la UE vaya a la COP de Paris en diciembre de 2015 con una propuesta suficientemente ambiciosa. En este sentido, algunos de los principales pasos de la UE para fijar su posición negociadora a nivel internacional y avanzar en la implementación del marco a 2030 son los siguientes:

  • Comunicación formal a Naciones Unidas del objetivo europeo en primer trimestre de 2015.
  • Aprobación de la reserva de estabilidad en el primer semestre de 2015.
  • Propuestas legislativas de la Comisión Europea en el segundo semestre de 2015.

Otros aspectos clave para el cumplimiento de los objetivos a 2030 son todos aquellos relacionados con el mercado interno de la energía. Por ejemplo, el objetivo de interconexiones del 10% en sistema eléctrico en 2020 y del  15% en 2030, que se alcanzará previsiblemente a través de la implementación de Proyectos de Interés.

 

Objetivos europeos a 2030: gobernanza y encaje con los retos del modelo energético europeo

Un grupo amplio de los asistentes opina que el establecimiento de objetivos no es suficiente para avanzar en la sostenibilidad del modelo energético europeo. Este enfoque general se aborda con intervenciones concretas que se resumen a continuación.

Varios asistentes plantean dudas sobre los objetivos de energías renovables y de eficiencia energética fijados a 2030. Uno de ellos considera decepcionante que se haya planteado un objetivo de renovables vinculante que no se distribuya por estados miembros. Además, el hecho de que el objetivo de eficiencia energética siga sin ser vinculante hará que, al igual que en 2020, no se cumpla.

Un asistente demanda a la UE un ejercicio de autocrítica, ya que se ha puesto de manifiesto que las políticas basadas en objetivos no han sido efectivas. El cumplimiento de los objetivos a 2020 será posible en gran medida por la crisis económica más que por los instrumentos puestos en marcha. Además, existen dudas muy importantes sobre la posición que la UE ha venido manteniendo sobre la vinculación entre los objetivos de cambio climático y la generación de un liderazgo tecnológico y en materia de empleo.

Otro integrante del grupo indica que habría que hablar de políticas concretas y no exclusivamente de aquellas que emanan de objetivos fijados. Según él, hace falta más política. Los objetivos que se han aprobado le parecen inaceptables por varias razones: 1) no son vinculantes a nivel país; y 2) no conllevan la puesta en marcha de políticas efectivas. En este marco, prevé que España no va a cumplir ni con el objetivo de energías renovables ni con el de eficiencia energética, ya que se han anulado las políticas en este ámbito. Ello es debido a la ausencia de una política energética en el país tanto en materia de mitigación del cambio climático como en el ámbito de la seguridad energética. El horizonte 2050 es percibido como muy lejano por los gobiernos lo que está retrasando la adopción de medidas que deberían implementarse urgentemente.

Por otro lado, un integrante del grupo destaca que los objetivos aprobados están lejos de los que serían compatibles con la senda de 2oC. Todos los modelos científicos te dicen que el planeta debe llegar a cero emisiones antes de fin de siglo. Cuanto más tiempo pases sin reducir emisiones mayor será el riesgo de desastre al superar los 2oC. Las consecuencias no son lineales ni claras.

Una intervención basada en la experiencia de los desarrollos recientes en el mix de generación eléctrica en Latinoamérica (donde se producirá una fuerte expansión eólica)  plantea que más allá de objetivos, para avanzar hacia un mix sostenible habrá que analizar la viabilidad económica y establecer las condiciones necesarias para que sea atractivo invertir. Esta intervención se complementa con la de otro asistente, que señala que hoy en día en Europa es muy difícil invertir porque no se perciben reglas claras a futuro.

Existe un consenso amplio sobre la necesidad de mejorar el modelo de gobernanza europea para avanzar hacia una implementación eficaz y eficiente de los objetivos a 2030. En general, se opina que es necesaria una mayor armonización, mayor transparencia, y más debate social. Algunas intervenciones individuales en torno a esta idea se resumen a continuación:

  • Una gobernanza a nivel europeo permitirá optimizar las inversiones energéticas. Esto es especialmente interesante en aquellos ámbitos en los que se requiere un elevado volumen inversor. Junto a esto, el desarrollo de nuevas tecnologías y la innovación será más eficiente si hay un mercado más amplio.
  • Se debe avanzar también hacia una armonización de precios.
  • No hay nada malo en que haya objetivos vinculantes a nivel europeo si hay un esquema de gobernanza europeo.
  • El modelo de gobernanza debe velar porque el desarrollo de las tecnologías aporte valor añadido a Europa (como ha ocurrido con la eólica).
  • El nuevo paquete puede abrir unas perspectivas para que nos coordinemos como europeos. En este sentido es muy interesante una iniciativa del Joint Research Center para coordinar todos los planes estratégicos de energía de todos los países basados en la experiencia. Esto es importante para las eficiencias, para desarrollar un mix energético europeo en condiciones… Así, el hecho de que no haya objetivos independientes por países puede ser un elemento esperanzador para que haya coordinación a muchos niveles. Se necesita mucha transparencia, más conocimiento, más debate social, más modelos…
  • Es necesario tener un enfoque amplio de las políticas a aplicar. La política energética es un instrumento, el problema es que en España sólo se analizan las cosas desde una perspectiva muy cerrada. Este estudio de 2030 no ha entrado en un debate en otros ámbitos.
  • El problema está en la coordinación de la política fiscal, energética, económica. ¿Qué esfuerzos queremos hacer? Por ejemplo, en España a día de hoy se está despachando todo el carbón importado y no hay ni un ciclo combinado en funcionamiento (a ello ayuda que el precio del CO2 esté en torno a 6 euros por tonelada).

 

La modelización energética y su contribución a un debate transparente

También existe un acuerdo sobre la necesidad de un debate riguroso antes de aprobar objetivos e instrumentos de política energética. Y se discute sobre la conveniencia de utilizar modelos para sostener este debate, y en qué condiciones.

Existe un acuerdo amplio sobre los retos en materia de transparencia que presentan los modelos energéticos. En particular, varios asistentes alertan sobre las dificultades para analizar y replicar los escenarios en modelos como PRIMES, el modelo de referencia de la Comisión Europea. Se destaca por parte de un asistente la elevada sensibilidad de los resultados a las hipótesis consideradas (un ejemplo importante son las tasas de descuento utilizadas). En su opinión, en el caso de los objetivos 2030, la elección de tasas de descuento jugó en contra del objetivo de eficiencia energética.

Varios asistentes destacan la utilidad de los modelos para aportar al análisis de la política energética. No obstante, algunas intervenciones concretas proponen que se debería abrir los modelos energéticos al debate público en todos sus aspectos (inputs, condiciones de contorno…). Un asistente pone como ejemplo la forma de operar del mundo financiero, con unos esquemas de información transparentes y acordados a nivel global.

Algunas intervenciones individuales matizan este tema:

  • Ha habido poco debate riguroso sobre las implicaciones del paquete 2030. La Comisión Europea ha sido muy opaca, se ha basado en el modelo PRIMES, que es prácticamente imposible de replicar. Por parte del gobierno español tampoco ha habido un análisis sobre este tema. En esta fase, sólo cabe transponer el marco de objetivos (muy influido por los intereses de los países del norte de Europa) de forma inteligente a la situación de España, donde el peso del sector transporte y los productos petrolíferos en el consumo final es muy elevado.
  • Se destaca la necesidad de abordar un debate sobre la implementación del paquete.
  • Se destaca la dificultad para calcular los objetivos de eficiencia y su potencial. A ello contribuyen mucho las dificultades para definir la línea base de consumo.

 

El papel de las distintas fuentes energéticas

Existe un consenso generalizado sobre el importante papel de la electricidad para avanzar hacia la descarbonización del modelo energético. Un grupo de asistentes van más allá y destacan la importancia de avanzar hacia la electrificación del sector transporte, no sólo como instrumento de mitigación de emisiones sino también como motor de desarrollo económico.

Por parte de varios asistentes se señala que el papel de la electricidad en la descarbonización del modelo se ha puesto en peligro por el progresivo encarecimiento que ha venido sufriendo. Un miembro destaca que la electricidad ha venido asumiendo  costes de políticas que no han sido asumidos por el resto de sectores.

Otro asistente profundiza en el problema y añade que la sostenibilidad del sector eléctrico es muy cuestionada en el contexto actual. Habrá cada vez más consumidores que querrán salir del sistema. Eso hará cada vez más difícil recuperar los costes fijos del sistema. Todo ello comprometerá su equilibrio económico, y hará necesario repensar el modelo comercial y económico del sector eléctrico.

Algunos comentarios particulares sobre esta cuestión:

  • El hecho de centrar los objetivos de renovables y eficiencia en el sector eléctrico (25% del consumo final de energía) no servirá para cambiar el modelo energético (el 75% restante).
  • Uno de los principales aspectos para cumplir los objetivos a 2030, es electrificar la demanda de energía a través de: políticas fiscales, electrificación transporte, rehabilitación de edificios…
  • Hay que velar por la eficiencia en el cumplimiento de los objetivos para lo que tiene que haber neutralidad tecnológica e I+D.
  • El ponente de la introducción general destaca la dificultad de acometer medidas de descarbonización en los sectores difusos.
  • Varios asistentes critican las campañas negativas que se producen contra las energías renovables, destacando sus costes en términos de subvenciones (los combustibles fósiles también han tenido subvenciones). No es riguroso decir que las renovables van a ser siempre caras.
  • Se considera muy negativo por parte de un asistente que un país como España haya paralizado la instalación de solar fotovoltaica. A su juicio el sector eléctrico ha escogido como enemigo a las energías renovables en lugar de a los combustibles fósiles.
  • A nivel EU, se escogió ir a un modelo de incentivos a las energías renovables, ahora visto a posteriori puede que fuera un error porque se debería haber empezado por la introducción de las externalidades de los combustibles fósiles en su precio. El gran reto es como hacer esa transición, reflejando los costes para la sociedad de los combustibles fósiles. Las renovables serían viables con coste reales de los otros combustibles.
  • En la UE hace falta un marco común para decidir cómo se da apoyo a las industrias. ¿Dónde se están asignando los subsidios? Parece que 92% van al lado oferta (y sólo el 8% demanda). Está totalmente desequilibrado. Es urgente apoyar la eficiencia energética, y la gestión de demanda.
  • La situación en América Latina es muy distinta a la europea. Allí la demanda de energía crece a un ritmo anual del 6%. Por esta razón, se está incrementando sustancialmente la capacidad eólica, cuyo periodo de construcción es más reducido que el de la capacidad térmica. Aun así, se necesitarán medidas de eficiencia energética para poder seguir el ritmo de la demanda.

 

El marco internacional de las negociaciones de cambio climático: UE-EEUU-China

Se considera en general que el acuerdo China – Estados Unidos en la cumbre Asia Pacífico (EEUU se compromete a reducir sus emisiones GEI un 26-28% en 2025 respecto a 2005 y China alcanzar su pico de emisiones en 2030) constituye un elemento positivo de cara al proceso de negociaciones internacionales de cambio climático en el horizonte 2015.

Sin embargo, hay muchos matices en cuanto al grado de ambición, al papel de la Unión Europea, y la viabilidad del propio acuerdo:

  • Varios asistentes destacan la poca relevancia de la contribución europea (Europa es menos del 12% de las emisiones del CO2). Un factor clave es alcanzar un sistema que dé incentivos comerciales, para convencer a los demás bloques económicos. En este sentido hay que destacar que Europa ha incentivado una demanda para las tecnologías descarbonizadoras que ha hecho que la penetración de estas tecnologías sea viable en la actualidad.
  • Es la innovación y la viabilidad económica lo que hace posible la descarbonización.
  • El acuerdo asumido por EEUU tiene riesgo de no poder llevarse a cabo si el partido republicano paraliza su implementación en el Congreso y en el Senado.
  • Varios asistentes destacan que más allá del mensaje político, el acuerdo China – EEUU no es muy ambicioso, parece que se asemejaría a un escenario Business as Usual. El acuerdo supone que las emisiones de China converjan con las de EEUU. Partiendo de este acuerdo, hay que tener presente que cumplir con el objetivo de 2oC implicaría que otros países (como India) tendrían que frenar ya sus emisiones.

Un integrante del grupo indica que China tiene un claro interés interno en reducir la contaminación. Así, la previsión de eólica en China ofrece datos impresionantes (1000 GW de eólica en 2050).

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s